Si has llegado hasta aquí, seguramente te ronda alguna de estas preguntas: ¿le va a doler mucho a mi bebé? ¿Debería esperar a que sea más mayor? Son preguntas que me hacen casi todas las familias antes de pedir cita, y tienen todo el sentido: es la primera vez que tomáis una decisión así por vuestro bebé.
En este artículo te cuento en qué me fijo yo a la hora de plantear este momento, y cómo lo enfoco para que sea lo más tranquilo posible, tanto para el bebé como para vosotros.
No es solo "hacer el agujero"
A la hora de elegir dónde hacerlo, tiene sentido fijarse en cosas como si el sitio usa un sistema certificado y pendientes en cartuchos individuales sellados, si los pendientes están pensados para el tamaño de un lóbulo de bebé (no el de un adulto), y sobre todo, si quien lo hace tiene experiencia real con bebés pequeños: no es lo mismo perforar una oreja que saber leer a un bebé, anticipar su malestar y acompañarlo durante esos segundos.
Y sí, sigue siendo un procedimiento breve pero invasivo, así que no te voy a prometer que no vaya a notar nada en absoluto. Lo que sí puedo contarte es que hay mucho margen para que esos segundos sean mucho más llevaderos de lo que imaginas, si se hace con calma y con las herramientas adecuadas.
Así es como lo hago yo
Como matrona, mi formación está centrada precisamente en el recién nacido y el bebé pequeño, y eso es lo que intento que se note en todo el proceso:
- Al pecho o con el biberón: siempre que la familia lo desee, hago la puesta mientras el bebé está mamando o tomando el biberón. No es solo por comodidad: la lactancia materna tiene un efecto analgésico real y respaldado por la evidencia científica durante procedimientos dolorosos en bebés, reduciendo el llanto y las señales de malestar.
- Musicoterapia: uso música para ayudar a crear un ambiente tranquilo, tanto para el bebé como para la familia.
- En brazos, sin prisas: el bebé permanece en brazos de mamá o papá durante todo el proceso.
- Sistema Studex: utilizo pendientes en cartuchos individuales sellados y esterilizados, de acero quirúrgico hipoalergénico, con una línea específica de cabezales más pequeños, pensada para el tamaño real del lóbulo de un bebé.
Cómo es el procedimiento, paso a paso
- Hablamos antes de cualquier duda que tengas: tipo de pendiente, momento del bebé, cómo os sentís vosotros.
- Colocamos al bebé al pecho o con el biberón.
- Realizo la puesta con el sistema Studex, de forma rápida y calibrada.
- Os explico con calma los cuidados a seguir en las próximas semanas.
Cuidados después de la puesta
- Limpieza diaria de la zona.
- Mantener la zona seca.
- Girar suavemente el pendiente todos los días durante las primeras semanas.
- Revisión pasadas unas semanas, si es necesaria, para comprobar que la cicatrización va bien.
¿Cuándo es el mejor momento para hacerlo?
No existe un momento 'correcto' para poner los primeros pendientes a vuestro bebé, por mucho que a veces parezca que hay una edad marcada o una tradición que hay que seguir. El momento perfecto es el que vosotros sintáis como tal: cuando como familia lo tengáis claro y sea una decisión vuestra. Eso sí, lo ideal es esperar a que ya hayáis pasado correctamente las primeras revisiones del pediatra, para aseguraros de que todo va bien antes de dar este paso. Puede ser a las pocas semanas, a los tres meses, o cuando cumpla su primer año. Lo importante no es el cuándo exacto, sino que llegue desde la calma y la confianza, no desde la prisa.
Hagámoslo con calma
Si quieres que la primera puesta de pendientes de tu bebé se haga de forma cuidada y tranquila, puedes pedir cita conmigo. Lo hago a domicilio, para que el bebé esté en su propio entorno.