Si estás dando el pecho y cada toma te duele, o has visto aparecer grietas en el pezón, quiero decirte algo antes de nada: no estás haciendo nada mal, y desde luego no es algo que tengas que aguantar apretando dientes. Sé que muchas veces se normaliza el dolor en la lactancia, como si fuera "parte del proceso", y no tiene por qué serlo. Cuando el agarre es correcto, dar el pecho no debería doler. Al principio es normal notar cierta sensibilidad, pero si el dolor se queda o aparecen grietas, casi siempre hay una causa detrás, y se puede corregir.
Por qué aparecen las grietas
En la mayoría de los casos que veo en consulta, las grietas aparecen por un agarre que no es del todo correcto. El bebé no llega a coger suficiente areola, o la postura no ayuda a que la succión sea eficaz, y ese roce repetido, toma tras toma, acaba dañando la piel del pezón.
Por eso le doy tanta importancia a llegar preparada, con información, o a pedir ayuda en cuanto algo empiece a doler. No hace falta esperar a "ver si se pasa solo". Muchas veces, con un ajuste pequeño en cómo se coloca el bebé, el dolor desaparece en una sola toma.
Señales de que el agarre es correcto
Estas son las señales que te pueden ayudar a saber si el agarre de tu bebé está siendo el adecuado:
- La boca está bien abierta y coge gran parte de la areola, no solo el pezón.
- El labio inferior queda hacia fuera (evertido), no hacia dentro.
- La barbilla toca el pecho, y la nariz queda libre para respirar.
- Las mejillas se ven redondeadas mientras succiona, no hundidas.
- Escuchas o notas cómo traga, más que ruidos de chasquido.
- Pasados los primeros segundos, no sientes dolor.
Si algo de esto no encaja, merece la pena revisarlo antes de que el dolor se instale o aparezcan grietas.
Si ya tienes grietas
Lo primero, y lo sé, es lo menos apetecible cuando ya duele: hay que revisar y corregir el agarre. Si no se soluciona la causa, la grieta cuesta mucho más curar, por muchas cosas que te pongas.
La buena noticia es que el tratamiento con más evidencia no es caro ni complicado. No hacen falta cremas especiales: basta con unas gotas de tu propia leche sobre el pezón después de cada toma, dejando secar al aire. Tu leche tiene propiedades cicatrizantes y antibacterianas que ayudan a que la piel se recupere. El aceite de oliva es otra opción con buena evidencia detrás, aplicado de la misma forma.
Lo importante en los dos casos es dejar secar al aire libre. La humedad constante es lo que más retrasa la curación, así que evita tapar la zona más de lo necesario.
¿Y las pezoneras?
Sé que cuando duele, la pezonera parece la solución más rápida, y es tentador recurrir a ella. Pero no es algo que deba usarse por sistema. Puede aliviar en un momento puntual, sí, pero también puede tapar el problema real (el agarre), e incluso complicar más la lactancia si no se usa bien. Por eso siempre recomiendo que su uso lo valore un profesional, caso por caso, y no que se convierta en la solución por defecto.
No tienes que pasar por esto sola
Si te duele, tienes grietas, o simplemente tienes dudas sobre el agarre o la lactancia en general, no esperes a que la cosa empeore para pedir ayuda. Una consulta a tiempo puede cambiarlo todo.